El investigador blockchain ZachXBT reveló el 5 de octubre que gastó aproximadamente 3,5 millones de dólares de su propio dinero, unos 3,497 millones en USDC, para hacerse pasar por cliente de una red china de blanqueo de capitales que presuntamente opera para el grupo norcoreano Lazarus. La operación tenía como objetivo rastrear los fondos robados en el hackeo del 21 de febrero de 2025 al exchange Bybit, uno de los mayores robos de criptoactivos registrados hasta la fecha, con unos 1.500 millones de dólares sustraídos.

Según ZachXBT, la infiltración implicó intercambios directos con un intermediario que operaba bajo el seudónimo de Jimmy Green. Para mantener su tapadera y recabar información sobre cómo la red movía el dinero, el investigador aceptó pérdidas de alrededor del 5% en cada transacción procesada a través de la operación.

Direcciones vinculadas a los fondos robados

El trabajo permitió a ZachXBT identificar un conjunto de direcciones en la blockchain de Solana vinculadas a más de 12 millones de dólares procedentes del hackeo de Bybit. Por otro lado, el emisor de stablecoins Tether congeló unos 442.000 USDT relacionados con la investigación.

ZachXBT afirmó que la información recopilada durante la infiltración fue entregada a investigadores privados y a agencias de las fuerzas del orden.

Un hackeo atribuido a Corea del Norte

El robo a Bybit, ocurrido el 21 de febrero de 2025, provocó una rápida respuesta de las autoridades estadounidenses. Cinco días después del ataque, el FBI atribuyó públicamente el hecho a Corea del Norte, catalogando la actividad maliciosa bajo el nombre TraderTraitor. La agencia describió cómo los fondos robados fueron convertidos rápidamente en bitcoin y otras criptomonedas y dispersados entre miles de direcciones repartidas en múltiples blockchains, un patrón coherente con operaciones de blanqueo anteriores vinculadas a grupos de hackers patrocinados por el Estado norcoreano.

Para los exchanges y los equipos de cumplimiento normativo europeos, el caso pone de relieve la magnitud de los recursos que hoy se destinan a rastrear redes de blanqueo vinculadas a Estados, y hasta qué punto los investigadores privados actúan junto a las vías oficiales de las fuerzas del orden, a veces incluso por delante de ellas, en la persecución de los fondos robados a plataformas de criptoactivos.