La Financial Conduct Authority ha registrado tres locales de intercambio peer-to-peer de criptomonedas no registrados en Londres, cerrando físicamente operaciones que cambiaban efectivo por bitcoin o stablecoins sin realizar controles de identidad. La actuación supone un giro respecto al enfoque habitual del regulador, basado en advertencias públicas, y muestra su disposición a intervenir directamente sobre el terreno.
Ninguna de las tres direcciones figuraba en el registro cripto de la FCA. El regulador no ha anunciado cargos por el momento. Operar un negocio de exchange de criptomonedas en el Reino Unido sin registro conlleva una pena de hasta dos años de prisión y una multa sin límite.
Desde enero de 2020, la normativa Money Laundering Regulations 2017 exige a las empresas británicas que intercambian criptoactivos o custodian monederos en nombre de clientes registrarse ante la FCA. Cumplir con ese requisito ha resultado difícil a gran escala. En la actualidad, solo unas cincuenta empresas figuran en el registro cripto de la FCA, y el regulador ha aceptado aproximadamente el 14% de las solicitudes presentadas desde la apertura del sistema. Un régimen de autorización más completo, previsto en la Financial Services and Markets Act, debe entrar en vigor este año.
Un patrón de aplicación más amplio
Las redadas de Londres se producen tras una serie de casos que han puesto al descubierto cómo la conversión no registrada de efectivo a criptomonedas se ha utilizado para blanquear el producto de actividades delictivas. La National Crime Agency desarticuló dos redes de habla rusa, conocidas como Smart y TGR, que convertían en criptomonedas el efectivo procedente del narcotráfico en el Reino Unido. Esa operación, denominada Operation Destabilise, se saldó con 84 detenciones y la incautación de más de 20 millones de libras en efectivo y criptomonedas.
En un caso independiente, Olumide Osunkoya fue condenado a cuatro años de prisión por operar 28 cajeros automáticos de criptomonedas no registrados que procesaron casi 2,6 millones de libras en transacciones. La FCA ha declarado que todos los cajeros automáticos de criptomonedas en el Reino Unido son ilegales, ya que ningún operador ha obtenido nunca la aprobación del regulador para gestionar uno.
Un mercado que se reabre a los inversores minoristas
La ofensiva llega en un momento en que la FCA ha dado pasos en sentido contrario para los productos regulados. Los inversores minoristas del Reino Unido recuperaron el acceso a los notas cotizadas respaldadas por bitcoin en octubre de 2025, tras cuatro años de prohibición. El contraste subraya la postura actual del regulador: ampliar el acceso a productos que cumplen sus estándares, al tiempo que endurece la aplicación de la ley contra los operadores que permanecen totalmente fuera de su supervisión.
Por ahora, la FCA no ha dado indicios de nuevas redadas ni de un calendario para presentar cargos relacionados con los tres locales de Londres. La actuación indica, no obstante, que las operaciones no registradas de cambio de efectivo por criptomonedas en la capital son ahora objetivo directo de la aplicación física de la ley, y no solo de advertencias regulatorias.




