La Guardia Civil española ha investigado a cuatro miembros de una familia de Cáceres, en el oeste de España, por una presunta estafa de inversión en criptomonedas que se estima causó a las víctimas pérdidas cercanas a los 700.000 euros. Los resultados de la investigación se dieron a conocer el 28 de septiembre de 2026, tras una pesquisa iniciada después de que una víctima presentara una denuncia formal en septiembre de 2025.

Según los investigadores, el esquema se remonta a 2024. Se sostiene que el grupo convenció a las víctimas para que entregaran dinero destinado a supuestas inversiones en criptomonedas, y luego fabricaba pruebas de rendimientos para mantenerlas comprometidas. "Esta había entregado a una persona una importante suma de dinero mediante distintas transferencias para realizar inversiones en criptomonedas", señaló la Guardia Civil, describiendo cómo una víctima transfirió fondos por etapas creyendo que estaban siendo invertidos.

Para sostener la ilusión de ganancias legítimas, los sospechosos presuntamente recurrieron a documentación falsificada y apariciones escenificadas. "Para ello, simulaban ganancias por medio de extractos bancarios, fotografías y vídeos y organizaban eventos y viajes internacionales para ganarse la confianza de sus víctimas", indicó el cuerpo. Los investigadores hallaron que los extractos bancarios falsos simulaban rendimientos superiores a un millón de euros, cifras que no tenían base en ninguna actividad de inversión real.

Uso indebido de nombres de bufetes y decenas de tarjetas bancarias

El grupo también está acusado de utilizar de forma indebida nombres de bufetes de abogados para dar apariencia de legitimidad legal a la operación, aunque no se han revelado los despachos concretos implicados. Para mover el dinero obtenido y dificultar su rastreo, uno de los sospechosos presuntamente recurrió a una amplia red de tarjetas bancarias. "Usaba más de 90 tarjetas bancarias de diferentes entidades para recibir y mover el dinero", dijo la Guardia Civil sobre el principal sospechoso encargado de gestionar los fondos.

Las cuatro personas investigadas, tres hombres y una mujer, todas de la misma familia, se enfrentan a posibles cargos de estafa, apropiación indebida, falsificación de documentos, usurpación de identidad, blanqueo de capitales y pertenencia a grupo criminal.

Parte de un patrón más amplio

El caso de Cáceres se produce después de una investigación relacionada en la que la Guardia Civil detuvo a dos personas en Barcelona y Guipúzcoa vinculadas a esquemas fraudulentos similares con criptomonedas. En un incidente aparte citado por los investigadores, una víctima en Alicante fue despojada de 20.000 euros en efectivo, oro y altcoins, lo que pone de relieve la variedad de tácticas empleadas contra los inversores en criptomonedas en España, desde elaboradas estafas de larga duración hasta robos directos.

La investigación en Cáceres sigue abierta, y la Guardia Civil no ha revelado el número de víctimas implicadas ni más detalles sobre los eventos y viajes internacionales organizados para ganarse la confianza de los afectados.