La Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) está desplazando su atención de la redacción de las normas del régimen cripto europeo hacia garantizar que se apliquen de manera uniforme en todo el bloque. Verena Ross, presidenta de la agencia, dijo el lunes ante la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo que el trabajo de ESMA en virtud del Reglamento de Mercados de Criptoactivos (MiCA) entra en una nueva fase, centrada en la supervisión y no en la elaboración de normas.

La declaración coincidió con la publicación del programa de trabajo de ESMA para 2027, que expone cómo pretende la autoridad vigilar los mercados de criptoactivos una vez que la mayor parte de las normas técnicas de MiCA estén ya en vigor.

El riesgo operativo y la externalización, bajo la lupa

Según el programa de trabajo, los esfuerzos de supervisión de ESMA se concentrarán en la estabilidad operativa y en los riesgos que surgen cuando las empresas cripto externalizan servicios críticos a terceros. La agencia también está revisando cómo gestionan las firmas su liquidez y está examinando la clasificación jurídica de criptoactivos individuales, una cuestión que ha complicado repetidamente la aplicación de la norma entre Estados miembros con interpretaciones nacionales distintas.

Se presta especial atención a la solicitación inversa (reverse solicitation), la excepción prevista en MiCA que permite a proveedores establecidos fuera de la UE atender a clientes europeos sin licencia local, siempre que sea el cliente quien inicie el contacto. ESMA exige a las empresas cripto que demuestren una presencia tangible dentro de la UE, una medida dirigida a cerrar resquicios que, de otro modo, permitirían operar en el bloque a plataformas no comunitarias sin la autorización adecuada.

Estándares comunes y una nueva plataforma de vigilancia

Para reducir las divergencias entre los reguladores nacionales, ESMA está introduciendo estándares de reporte uniformes e indicadores de riesgo pensados para que las prácticas de supervisión sean comparables entre los Estados miembros. La autoridad también está desarrollando MIDAS, una plataforma diseñada para detectar prácticas desleales en los centros de negociación. Su fase inicial está prevista para 2027, con herramientas ampliadas que llegarán una vez que el consejo de supervisión las apruebe en el cuarto trimestre.

Para las empresas que operan en toda la UE, el cambio indica que el periodo de adaptación a las nuevas normas técnicas está dando paso a una vigilancia más estrecha y estandarizada, con menos tolerancia hacia el arbitraje regulatorio entre jurisdicciones.

Una revisión que podría remodelar MiCA

La revisión que la Comisión Europea hace de MiCA se espera para junio de 2027 y podría derivar en una nueva propuesta legislativa. Ese calendario sitúa el despliegue supervisor de ESMA en rumbo de colisión con una posible revisión a fondo del marco que tiene encomendado hacer cumplir, dejando abierta la cuestión de cuánto de la actual arquitectura de supervisión seguirá vigente una vez que la Comisión concluya su evaluación.