El FBI anunció el 22 de septiembre de 2026 los resultados de la Operación Blackout, una ofensiva internacional contra redes de estafas de inversión en criptomonedas vinculadas a centros de trabajo forzado, en su mayoría en el sudeste asiático. La agencia señaló que el operativo involucró a más de 20 países y llevó al cierre de más de 500 sitios fraudulentos, junto con alertas enviadas a más de 10.000 ciudadanos estadounidenses identificados como posibles víctimas, lo que el FBI estima que evitó pérdidas adicionales de unos 500 millones de dólares.
Para una audiencia europea que sigue la creciente intersección entre la persecución del fraude cripto y los centros de estafa con trabajo forzado, la cifra destacada de la operación es la que merece un examen más detenido. El FBI atribuyó a la Operación Blackout más de 15.000 millones de dólares en activos y criptomonedas vinculados. Pero la abrumadora mayoría de esa suma procede de un único caso de decomiso civil, y no de dinero recuperado a lo largo de los cientos de sitios cerrados.
El caso Chen Zhi detrás de la cifra
El 14 de octubre de 2025, el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó una demanda de decomiso civil dirigida contra aproximadamente 127.271 bitcoin, valorados en unos 15.000 millones de dólares en el momento de la presentación. El caso se centra en Chen Zhi, fundador de Prince Holding Group, acusado de conspiración para cometer fraude electrónico y blanqueo de capitales. Prince Holding Group operaba centros en Camboya que las autoridades vinculan a las redes de estafa con trabajo forzado que perseguía la Operación Blackout.
Los bitcoin en cuestión ya están bajo custodia del gobierno estadounidense y permanecen allí a la espera del proceso judicial. En otras palabras, los 15.000 millones de dólares no son dinero recuperado y devuelto a las víctimas. Se trata, en su mayor parte, del valor asignado a un único lote de bitcoin en el momento en que se presentó la demanda de decomiso, una valoración que refleja el precio de mercado en esa fecha y no un proceso de restitución completado.
La magnitud del fraude subyacente
La escala de las pérdidas a las que responde la Operación Blackout es considerable por sí misma. El FBI reportó más de 5.800 millones de dólares en pérdidas por fraude de inversión en criptomonedas solo en 2024, una cifra que explica la atención investigativa transfronteriza sostenida hacia los centros de estafa con trabajo forzado en el sudeste asiático. El cierre de más de 500 sitios y las alertas emitidas a miles de posibles víctimas representan el lado operativo de esa respuesta.
Lo que queda pendiente es el desenlace judicial del propio caso de decomiso contra Chen Zhi, que determinará si el bitcoin incautado se distribuye finalmente y de qué manera. Hasta que concluya ese proceso, la cifra de 15.000 millones de dólares atribuida a la Operación Blackout funciona más como una fotografía de activos en disputa legal que como un recuento de fondos ya devueltos a los estafados.




