La Autoridad Europea de Valores y Mercados ha publicado su segundo informe de Monitorización de Riesgos de 2026, en el que advierte de que el optimismo de los inversores en los mercados europeos convive de forma incómoda con el deterioro de los fundamentos macroeconómicos y un conjunto cada vez más amplio de amenazas operativas, incluidas las que plantean los sistemas avanzados de inteligencia artificial.
En el informe, que forma parte de la serie periódica Trends, Risks and Vulnerabilities de la ESMA, la autoridad califica los riesgos de mercado, contagio y operativos con el nivel más alto de su escala interna, mientras que el riesgo de crédito se describe como elevado. La valoración llega a pesar del repunte de las bolsas europeas, que avanzaron un 12% en el primer semestre de 2026 tras una caída inicial, una recuperación que, según la ESMA, podría estar ocultando la fragilidad subyacente.
Aumenta la presión macroeconómica
La ESMA señala la escalada del conflicto en Oriente Medio, que interrumpió el tránsito por el estrecho de Ormuz durante el primer semestre de 2026 y llevó el precio del petróleo a cerca de 126 dólares por barril. En este contexto, la previsión de crecimiento de la Unión Europea para 2026 se ha revisado a la baja hasta el 1,1%, mientras que se proyecta que la inflación suba hasta el 3,1%. La autoridad también apunta a que la correlación entre la rentabilidad de las acciones y los bonos ha alcanzado máximos históricos en varios Estados miembros, erosionando el papel tradicional de refugio seguro de la deuda soberana.
También han aparecido tensiones en los mercados privados. La ESMA señala salidas de capital de las Business Development Companies estadounidenses en un contexto de preocupación más amplia por el crédito privado, un segmento que la autoridad considera un canal por el que la tensión podría propagarse con mayor amplitud.
Se agravan las pérdidas en cripto
Los activos digitales ocupan un lugar destacado en el panorama de riesgos del informe. El mercado cripto ha caído un 28% en lo que va de año, con una capitalización total de mercado que se sitúa ahora en 1.900 millones de euros, según las cifras de la ESMA. Desde su máximo de octubre de 2025, el sector ha perdido aproximadamente 2 billones de euros en valor, un descenso que la ESMA cita como prueba de la volatilidad continuada de esta clase de activos y de su potencial para transmitir tensiones al resto de los mercados.
La IA entra en el modelo de amenazas
Una novedad destacada de esta edición del informe es el foco que pone la ESMA en los modelos de inteligencia artificial de frontera. La autoridad cita a Claude Mythos, GPT-5.5 Cyber y GPT-6 como sistemas ya capaces de descubrir, validar y ejecutar exploits, una capacidad que, según afirma, introduce una nueva categoría de riesgo operativo para el sector financiero.
La ESMA describe el riesgo resultante como una "asimetría defensiva", advirtiendo de que la proliferación o filtración de estas herramientas hacia actores maliciosos podría superar la capacidad defensiva de las instituciones financieras. El informe señala que el sector financiero de la UE sigue siendo un objetivo prioritario de los ciberataques, con el phishing y el ransomware entre los tipos de incidente más frecuentes registrados.
Ante esta combinación de presiones, la ESMA insta tanto a las instituciones financieras como a los inversores particulares a mantener sólidos colchones de liquidez y a reforzar sus marcos de resiliencia operativa, situando la preparación macrofinanciera y cibernética como prioridades inmediatas para el resto de 2026.



