La justicia de Estados Unidos ha ordenado a la One World Services (OWS) que facilite información detallada sobre operaciones con el Banco Master, entidad brasileña que envió 531 millones de dólares, unos 2.800 millones de reales, a la plataforma de criptomonedas entre 2018 y 2021. En aquel momento, la institución todavía se llamaba Banco Máxima, pero ya estaba bajo el control de Daniel Vorcaro.

La petición fue presentada por el liquidador del banco y autorizada por el juez Scott M. Grossman, del Tribunal de Quiebras del Distrito Sur de Florida, según informó el diario Estadão. La medida reúne 16 requerimientos de documentos e información, entre ellos contratos con Daniel Vorcaro y empresas vinculadas a él, registros de servicios prestados, activos bajo custodia, movimientos financieros, origen de los fondos y comunicaciones a través de aplicaciones como WhatsApp, Telegram, Signal e iMessage.

El objetivo es rastrear el destino del dinero y esclarecer si los fondos enviados a OWS pertenecían al patrimonio del Banco Master o a clientes de la entidad. La investigación también busca identificar posibles vínculos entre las operaciones de la plataforma y empresas ligadas al grupo de Vorcaro.

Consultada por Estadão, la defensa de Vorcaro afirmó que no haría comentarios. OWS Brasil tampoco respondió a la solicitud de entrevista.

OWS ya estaba investigada en Brasil

La relación entre el Banco Master y OWS ya había entrado en el radar de las autoridades brasileñas. En febrero, Portal do Bitcoin reveló que la Policía Federal brasileña investigaba operaciones de cambio realizadas por el banco a favor de One World Services, sospechosa de blanqueo de capitales para organizaciones criminales, incluidas el PCC y Hezbolá.

El Banco Master realizó las remesas entre diciembre de 2018 y abril de 2021. OWS operaba como una mesa de contratación directa, u OTC, vendiendo criptoactivos a grandes clientes al margen del modelo tradicional de exchanges abiertas al público.

Según la investigación de la Policía Federal, la empresa habría utilizado cuentas mantenidas en el Banco Master para adquirir criptomonedas a nombre de personas y empresas posteriormente condenadas por blanqueo de capitales, sin presentar toda la documentación exigida por el banco central de Brasil para este tipo de operaciones de cambio.

En el caso concreto del Master, se identificaron 331 operaciones justificadas como aumento de capital de una filial offshore de OWS en Miami. Según las normas vigentes en la época, cada operación exigía un acta societaria que acreditara la aportación, pero solo se habrían presentado 15 actas a las autoridades. La Policía Federal también apuntó indicios de una clasificación indebida de las remesas, lo que habría reducido el tipo del impuesto sobre operaciones financieras aplicado a las transacciones.

OWS también fue objeto de la Operación Colossus, iniciada en 2022, que investiga movimientos multimillonarios sospechosos con criptoactivos. En el conjunto de las investigaciones, la Policía Federal sigue flujos que alcanzan los 60.000 millones de reales, de los cuales 8.000 millones corresponden solo a operaciones de cambio.

Uno de los nombres asociados al caso es el corredor Dante Felipini, conocido como “Criptoboy”, señalado como cliente y socio de OWS. Fue condenado en 2025 a 17 años de prisión por blanqueo de capitales y asociación criminal.

El rastreo avanza en el extranjero

La nueva orden de la justicia estadounidense amplía el intento del liquidador de localizar activos y reconstruir el flujo de fondos ligados al Banco Master en el extranjero. El diario Folha de S.Paulo ya había informado de que EFB Regimes Especiais, liquidador del banco en Brasil, venía intensificando el rastreo de bienes de Vorcaro, familiares y socios en Estados Unidos.

En otro frente, los abogados del liquidador presentaron requerimientos ante el Tribunal Federal de Quiebras del Sur de Florida para obtener contratos, escrituras, datos de cuentas bancarias, mensajes y el rastro del dinero utilizado en la compra de inmuebles vinculados a empresas asociadas al entorno del expresidente del banco. Estas solicitudes también abarcan el periodo desde enero de 2018.

El avance sobre OWS añade una capa cripto a la investigación. La pesquisa busca determinar si las remesas cambiarias multimillonarias realizadas por el Master sirvieron para comprar activos digitales en el extranjero y si hubo fallos deliberados de cumplimiento y control en las operaciones.

La dificultad de rastrear estructuras en Estados Unidos también ha ganado peso tras un cambio normativo reciente. En agosto, el Gobierno de Trump finalizó una norma que exime a empresas y ciudadanos estadounidenses de reportar información sobre beneficiarios finales al FinCEN, la unidad del Tesoro de EE. UU. encargada de combatir los delitos financieros. La medida revierte parte de las exigencias creadas por una ley de 2021 destinada a combatir el blanqueo de capitales y la financiación ilícita.

Para los críticos de la decisión, la reducción de la transparencia puede facilitar el uso de empresas pantalla para ocultar fondos. Para el Tesoro estadounidense, el cambio elimina una obligación considerada onerosa para millones de empresarios sin comprometer la seguridad nacional.

En el caso del Master, la búsqueda de información de OWS podría ser decisiva para esclarecer el destino de casi 3.000 millones de reales enviados al extranjero. Más allá de confirmar la existencia de las remesas, la investigación intenta responder a una pregunta central: si el dinero utilizado en estas operaciones era del propio banco, de sus clientes o de estructuras vinculadas al grupo que controlaba la entidad.

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