Cinco años después de la detención de Glaidson Acácio dos Santos, conocido como el Faraón del Bitcoin, una pregunta sigue inquietando a miles de víctimas de GAS Consultoria: adónde fue el dinero. En un reportaje emitido por Fantástico, de la cadena brasileña TV Globo, el empresario afirmó ante la justicia que aún existe una fortuna en criptomonedas capaz de pagar a los acreedores de la empresa, acusada de operar una de las mayores estafas financieras con activos digitales de Brasil.
Esa fortuna, según Glaidson, estaría en una cold wallet, un monedero frío de criptomonedas incautado por la Policía Federal brasileña y custodiado en una caja fuerte. El dispositivo, similar a un pendrive, almacenaría las claves digitales necesarias para acceder a los activos. Al ser preguntado por la jueza si había una cantidad considerable en el monedero, respondió que sí. Cuando se le consultó si el importe sería suficiente para pagar a todos los acreedores, repitió: "Da. Da. Da".
A pesar de ello, el propio Glaidson dijo no recordar la contraseña "de memoria". "Está ahí. Está todo ahí", afirmó. La declaración mantiene abierto uno de los principales misterios del caso: si los fondos existen, en qué volumen, y si podrán llegar a usarse para resarcir a los inversores.
GAS Consultoria prometía rendimientos del 10% mensual mediante supuestas operaciones con criptomonedas. Según la Policía Federal brasileña, la red informal de inversión movió 6.410 millones de euros. La lista de acreedores de la masa concursal de la empresa supera las 77.000 personas y empresas, con una deuda cercana a los 503,4 millones de euros.
"Me convierto en una ballena"
En su declaración ante la justicia, Glaidson también explicó cómo decía conseguir pagar retornos tan altos a sus clientes. Según él, el volumen de dinero captado de miles de inversores le permitía actuar como una "ballena" en el mercado cripto, término usado para inversores que poseen grandes cantidades de un activo.
"Como captaba ese dinero de varias personas, me convierto en una ballena", afirmó. Dijo además que contactaba con otras ballenas para coordinar movimientos de mercado. "Apuestas a la baja, apalancas diez veces, y hundimos el precio. Vamos a derrumbar el precio de una determinada criptomoneda", declaró.
Al ser preguntado por el Ministerio Público Federal si eso no sería ilegal, Glaidson respondió: "No es ilegalidad, es falta de ética".
La declaración llama la atención porque muestra un intento de justificar los rendimientos prometidos no como un esquema piramidal, sino como resultado de operaciones de gran volumen en el mercado. Para las autoridades, sin embargo, GAS funcionaba como una organización criminal dedicada a la captación irregular de fondos, la oferta de inversiones sin autorización y la gestión fraudulenta.
El propio Glaidson confirmó en su declaración su papel central en la empresa. Se definió como "ideólogo", "fundador", "presidente", "gestor" y "responsable" de GAS.
La captación se realizaba mediante miles de contratos, muchos de ellos de importes menores. "Grano a grano, la gallina llena el buche", afirmó el empresario al explicar el volumen recaudado. En otro momento, relató que empleados trasladaban dinero en efectivo en helicóptero hasta São Paulo, donde terceros transferían los importes a los monederos de GAS.
El caso se desarrolló en un periodo en que el mercado cripto brasileño aún no contaba con una normativa específica. La regulación del sector solo comenzó a tomar forma tras la aprobación del marco legal de los criptoactivos en 2022 y las normas del banco central de Brasil, el Banco Central do Brasil, para los proveedores de servicios de activos virtuales. En Europa, este tipo de actividad quedaría hoy bajo el marco de MiCA y la supervisión de las autoridades nacionales competentes.
Mirelis niega haber estado al mando y la fiscalía pide condena
El reportaje también mostró declaraciones de Mirelis Diaz Zerpa, esposa y socia de Glaidson. Detenida en Chicago en 2024, cuando era considerada en paradero desconocido por la justicia brasileña, fue deportada a Brasil al año siguiente y permanece en prisión preventiva en Río de Janeiro.
Mirelis negó haber participado en la administración de GAS. Según ella, su trabajo consistía en estudiar criptomonedas, multiplicar dinero mediante operaciones de trading y entregar un porcentaje a Glaidson. "Nunca me encargué de la administración de eso", dijo. En otro momento, afirmó que el proceso le parecía "un libro de ciencia ficción".
El Ministerio Público Federal, sin embargo, sostiene que Mirelis formaba parte del mando del esquema junto a su marido. Uno de los puntos investigados es el movimiento de 4.500 bitcoins tras la detención de Glaidson, en 2021. Según la fiscalía, los accesos se habrían realizado desde un ordenador en Kissimmee, Florida, donde se encontraba Mirelis. En aquel momento, la cantidad equivalía a más de 167,8 millones de euros.
Preguntada sobre el caso, Mirelis dijo que hizo retiros únicamente con dinero propio y negó haber sacado fondos de la empresa. Su defensa afirma que ella no integraba la estructura administrativa de GAS y que, tras la detención de Glaidson, habría sido orientada por abogados a mantener los pagos a los clientes, incluso mediante la venta de bitcoins de los monederos de la empresa.
En sus alegaciones finales, el Ministerio Público Federal pidió la condena de Glaidson, Mirelis y otras 15 personas acusadas de integrar el grupo. Si son condenados, podrían enfrentar más de 37 años de prisión.
La defensa de Glaidson niega las acusaciones y sostiene que es inocente. Sus abogados argumentan que las actividades de GAS no constituían un delito contra el sistema financiero nacional y que la interrupción de los pagos a los clientes se produjo por una orden judicial. La defensa también cuestiona la lista de acreedores de la empresa.
Además de los cargos financieros, Glaidson enfrenta procesos por homicidio y tentativa de homicidio. Según el Ministerio Público de Río de Janeiro, habría participado en delitos cometidos en 2021 contra competidores de GAS Consultoria. Una de las víctimas fue el trader Wesley Pessano. El juicio de ese caso ha sido reprogramado para el 25 de febrero de 2027.
Glaidson permanece recluido en la Penitenciaría Federal de Catanduvas, en el estado de Paraná, Brasil. Para las víctimas, la principal expectativa ahora es saber si el monedero frío mencionado por él realmente guarda una fortuna en criptomonedas, y si la justicia logrará acceder a los activos antes de que se pierdan para siempre.
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