Elon Musk afirmó el martes que los consejos de administración de SpaceX y Tesla han formado comités especiales para estudiar la fusión de sus dos mayores empresas, un acuerdo que reuniría cohetes, coches eléctricos, robots humanoides, una red social y el chatbot Grok en una única corporación valorada en unos 3,5 billones de dólares.
"Creo que hay mucho mérito en combinar las empresas, ya que estamos prácticamente en la singularidad de la superinteligencia", dijo Musk en la conferencia de resultados del tercer trimestre de SpaceX. La singularidad es un término usado en Silicon Valley para referirse al punto en el que la inteligencia artificial supera la capacidad humana y comienza a mejorarse a sí misma más rápido de lo que nadie puede seguir.
A continuación, enumeró lo que ambas empresas compartirían: "software de superinteligencia, diseño de chips, la Terafab, obviamente, robótica, transporte masivo a órbita con la constelación Starmind y conectividad".
Dicho de otro modo, esto implica modelos de IA, chips personalizados, una fábrica gigantesca de chips, robots y satélites que funcionan como centros de datos en órbita.
Si la fusión se concreta, una única empresa —con un solo hombre controlando la mayoría de los votos— sería dueña de un chatbot de IA líder del mercado, de la red social que lo alimenta con datos, de los satélites que lo conectan, de la fábrica que produce sus chips y de los coches y robots que se supone que debe controlar.
No hay nada firmado y Musk advirtió que dar por segura una fusión "sería exagerado". Si el lector posee un fondo indexado al S&P 500, ya cuenta con una pequeña participación en Tesla —no en SpaceX— y, en un acuerdo pagado íntegramente en acciones, esos títulos probablemente se canjearían por acciones de la empresa combinada.
Sería la tercera consolidación de Musk desde marzo de 2025, cuando xAI absorbió X (el antiguo Twitter). En febrero, SpaceX absorbió xAI en una operación que valoró a la empresa de IA en 250.000 millones de dólares, semanas después de que Tesla invirtiera unos 2.000 millones de dólares en ella; en junio, SpaceX salió a bolsa en la mayor oferta pública inicial (OPV) de la historia.
SpaceX anunció el martes unos ingresos de 14.580 millones de dólares en el tercer trimestre, muy por encima de los 12.720 millones esperados por los analistas. La empresa registró además su primer beneficio trimestral desde que salió a bolsa, en gran parte gracias al alquiler de la capacidad de cómputo de sus centros de datos de IA a empresas como Anthropic y Google.
El proyecto más ambicioso es Starmind, el plan de SpaceX para colocar centros de datos de IA en órbita. La empresa ha solicitado a los reguladores de EE. UU. la aprobación de hasta un millón de satélites que ejecutarían modelos de IA con luz solar casi constante, y Musk espera que los despliegues comiencen a finales de 2027 y alcancen una "escala significativa" en 2028.
El argumento de Musk es que la Tierra se está quedando sin espacio ni electricidad para la IA, y la política le da la razón. Una encuesta de Annenberg reveló que el 61% de los estadounidenses se opone ahora a nuevos centros de datos en sus regiones, y unos 130.000 millones de dólares en proyectos fueron bloqueados o aplazados solo en el primer trimestre de 2026.
Los documentos de la OPV de SpaceX, sin embargo, advertían a los inversores de que la computación orbital de IA depende de "tecnologías no probadas" y "puede no alcanzar viabilidad comercial". La principal aportación de Tesla sería la Terafab, una fábrica de chips de 16.800 millones de dólares que ambas empresas están construyendo en Texas para abastecer a los robots Optimus, los robotaxis Cybercab y esos centros de datos espaciales.
Musk no es el primero en mirar más allá de tierra firme para mantener los servidores refrigerados. El Proyecto Natick de Microsoft sumergió 855 servidores frente a la costa de Escocia en 2018. A lo largo de dos años, solo seis fallaron, una tasa del 0,7% frente al 5,9% de un grupo comparable en tierra, pero Microsoft cerró el programa igualmente, con la responsable de operaciones en la nube, Noelle Walsh, afirmando: "No voy a construir centros de datos submarinos en ningún lugar del mundo".
China adoptó la idea con un centro de datos submarino alimentado con energía eólica a unos diez kilómetros de Shanghái que, según la constructora HiCloud, consume al menos un 30% menos de electricidad que sus competidores en tierra. Mientras tanto, la startup Lonestar planea lanzar una pequeña unidad de almacenamiento de datos hacia la Luna a principios de 2025.
Wall Street, en su mayoría, ve con buenos ojos la idea, siempre que el precio sea el adecuado. "Creemos que se trata de una decisión obvia tanto para SpaceX como para Tesla; todo se reduce al precio para los accionistas", dijo Dan Ives, de Yorkville Ives & Co., a Reuters, estimando que las acciones de Tesla tendrían que valorarse en unos 550 dólares cada una —una prima, o bonificación, sobre el precio de mercado lo bastante grande como para garantizar la aprobación.
Las acciones de Tesla subieron casi un 4% tras las declaraciones de Elon Musk. Sus palabras tuvieron más impacto en el valor de Tesla que la presentación de un coche volador, teniendo en cuenta que el precio de la acción cayó tras aquella demostración.

Aunque nada está garantizado, los mercados están coqueteando con la idea. Gene Munster, inversor en Tesla y gestor de activos de Deepwater Asset Management, estima ahora en un 95% las probabilidades de que se cierre un acuerdo en un plazo de dos años.
SpaceX es además un contratista importante de las fuerzas armadas de EE. UU., de agencias de inteligencia y de la NASA, mientras que Tesla depende en gran medida de su fábrica de Shanghái, una combinación que, según Reuters, podría atraer la atención tanto de Washington como de Pekín por motivos de seguridad nacional.
Una fusión también daría a Musk el control más estricto sobre Tesla que tanto desea. Posee alrededor del 20% de Tesla, pero controla la mayor parte de los votos de SpaceX mediante acciones con derecho a voto reforzado (acciones que otorgan votos adicionales), y Barclays estima que tendría cerca del 56% de los votos en la empresa combinada.
SpaceX reaccionó de forma mucho más favorable, con una subida del 10%, su mejor movimiento desde junio.

Cualquier acuerdo necesitará todavía el respaldo del 50% de todas las acciones en circulación de Tesla, no solo de las acciones emitidas, un objetivo que Musk calificó de "un obstáculo bastante difícil de superar". La semana pasada, Barclays sugirió que un anuncio podría producirse antes de la junta anual de Tesla, prevista para el 3 de diciembre.
* Traducido y editado con autorización de Decrypt.
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