Un grupo de 21 instituciones financieras internacionales está formando un consorcio para lanzar un stablecoin ligado al dólar antes de 2027, según los detalles del plan que han comenzado a conocerse. La iniciativa reúne a algunos de los mayores bancos de Estados Unidos y Europa bajo un mismo proyecto, con el euro y otras divisas del G7 previstas para una expansión posterior una vez consolidada la versión en dólares.
Entre los miembros figuran Bank of America y Goldman Sachs, de Estados Unidos, junto con tres instituciones europeas: Deutsche Bank, UBS y Crédit Agricole. Su participación indica que los mayores bancos de ambos lados del Atlántico consideran que los stablecoins son una infraestructura que merece construirse de forma conjunta, en lugar de dejarla en manos de los emisores de tokens en dólares ya existentes o de rivales del sector fintech.
Por qué el euro importa aquí
Para los bancos y reguladores europeos, el detalle que más peso tiene no es el lanzamiento en dólares en sí, sino la intención declarada de extender el stablecoin del consorcio al euro una vez que el producto inicial esté en marcha. Eso situaría a Deutsche Bank, UBS y Crédit Agricole en el centro de un token denominado en euros emitido por un consorcio bancario y no por una única fintech, en un momento en que el Reglamento europeo sobre Mercados de Criptoactivos (MiCA) ya ha fijado las reglas bajo las que deberían operar este tipo de instrumentos.
Un stablecoin en euros respaldado por grandes bancos de la eurozona y Suiza competiría directamente con los tokens denominados en dólares que actualmente dominan el mercado, y podría dar a las instituciones europeas una posición en un segmento hasta ahora liderado por emisores no europeos. La secuencia anunciada por el consorcio, primero el dólar, después el euro y otras divisas del G7, sugiere que el grupo pretende usar el lanzamiento estadounidense como modelo, en lugar de construir sistemas separados en paralelo.
Un calendario para 2027
El consorcio ha fijado 2027 como fecha objetivo para el lanzamiento del stablecoin en dólares, un calendario que deja varios años para que el grupo resuelva el diseño técnico, los acuerdos de custodia y la autorización regulatoria en las jurisdicciones en las que operan sus miembros. No se han revelado detalles sobre la estructura concreta del token, su custodio, ni qué regulador tendría la supervisión principal.
La magnitud del consorcio, que abarca 21 instituciones en varios continentes, apunta a un esfuerzo orientado a establecer un estándar común para los stablecoins emitidos por bancos, más que a crear el producto propio de una sola entidad. Que esa magnitud se traduzca en una empresa conjunta viable para 2027 dependerá de cómo el grupo resuelva la gobernanza entre tantas instituciones grandes y competidoras entre sí, una cuestión que el consorcio aún no ha abordado públicamente.
Por ahora, la presencia de Deutsche Bank, UBS y Crédit Agricole confirma que la banca europea no se queda al margen de la carrera de los stablecoins, aunque la divisa que sostiene su propio negocio doméstico, el euro, siga siendo una ambición de segunda fase y no parte del lanzamiento inicial.




