El mercado de criptoactivos en Brasil entrará en una nueva fase tras el fin del periodo de transición de las normas del Banco Central, Brasil's central bank, la Banco Central do Brasil. En una retransmisión organizada por Anbima, Nagel Paulino, jefe de división del BC, afirmó que el sector pasará a funcionar únicamente con instituciones autorizadas por el regulador, en un movimiento que busca dar más seguridad jurídica, proteger a los clientes y reducir los resquicios para empresas que operan sin supervisión.
Según Paulino, la regulación parte del principio de integración entre la prestación de servicios de activos virtuales y el sistema financiero tradicional. Por ello, el Banco Central dedicó una parte relevante de las nuevas normas a temas como gobernanza, controles internos y gestión de riesgos, con el objetivo de garantizar la estabilidad y el funcionamiento adecuado del mercado regulado de activos virtuales.
La declaración más directa llegó al tratar el fin del llamado periodo de transición. “El mercado pasa a ser solo de las autorizadas”, dijo Paulino. También afirmó que las instituciones que ya operan de forma regulada tendrán la responsabilidad de vigilar el mercado y evitar relaciones con empresas que intenten actuar sin autorización del Banco Central.
En la práctica, el mensaje es que la regulación cripto no termina con la solicitud de autorización. El Banco Central espera que exchanges, custodios y demás proveedores de servicios de activos virtuales entren en el perímetro regulatorio y pasen a seguir un conjunto más amplio de reglas, similar al que ya rige para las instituciones financieras y de pago.
Paulino afirmó que el objetivo no es restringir actividades con mérito propio, sino traer dentro de la regulación aquellas que tengan relación con el sistema financiero. Según él, la lógica del BC es aplicar el principio de “mismo riesgo, misma regla”, es decir, mirar la naturaleza del riesgo generado por la actividad, y no la tecnología usada ni la forma jurídica de la empresa.
La licencia cripto no autoriza la oferta de crédito
Uno de los puntos más sensibles tratados por Paulino fue la relación entre criptoactivos y crédito. Según él, una empresa autorizada como proveedora de servicios de activos virtuales no queda automáticamente habilitada para ofrecer productos de crédito a los clientes. Esa actividad exige una autorización específica del Banco Central y sigue un conjunto propio de reglas.
“El mercado de crédito es un mercado muy regulado, es un mercado en el que necesitas licencias específicas”, afirmó Paulino. Recordó que las financieras, los bancos y otras instituciones especializadas siguen una regulación “muy sólida” y están supervisadas de forma adecuada. Por ello, cuando el mercado de activos virtuales empieza a relacionarse con el crédito, “se aplica el conjunto de esas regulaciones” y la licencia específica debe figurar en la autorización de la institución.
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La declaración cobró relevancia porque algunas empresas cripto han ampliado sus planes para ofrecer productos financieros más completos, incluyendo rendimiento, crédito, tarjetas, cuentas y servicios cercanos a los de instituciones financieras tradicionales. Para el Banco Central, sin embargo, el uso de una nueva tecnología no cambia la naturaleza de la actividad. Si el servicio implica crédito, entra en el perímetro regulatorio del crédito.
Paulino dejó abierta la posibilidad de evolución futura. Según él, “este mercado nuevo” puede, con el tiempo, “evolucionar para eventualmente dentro de unos años operar con crédito”, pero eso aún depende de un cambio regulatorio y de “muchas discusiones” para evaluar si las actividades encajan de forma adecuada.
La valoración también fue destacada por reportajes publicados tras la retransmisión. Exame resumió la declaración señalando que el mercado cripto puede evolucionar para operar con crédito, pero que hoy eso aún no está permitido sin la licencia correspondiente. BitNotícias, por su parte, destacó que la autorización como PSAV (proveedor de servicios de activos virtuales) no habilita por sí sola la oferta de crédito, que sigue dependiendo de una licencia específica del Banco Central.
El BC apunta a la protección del cliente y la competencia desleal
Otro punto central fue la protección de los usuarios. Paulino afirmó que la propia ley de activos virtuales introdujo una obligación específica de proteger a clientes y usuarios, considerados la parte más vulnerable de la relación por las limitaciones de educación financiera en Brasil.
Para el Banco Central, ese cuidado cobra importancia porque el mercado cripto atrae mucho interés e implica riesgos tecnológicos y financieros que no siempre se comprenden bien por parte de los inversores. Paulino citó la necesidad de redoblar las cautelas en el proceso de incorporación de clientes, en la identificación de fraudes y en el seguimiento de prácticas que puedan perjudicar al mercado.
El representante del BC también dijo que la regulación intenta abordar distorsiones de mercado, como la competencia desleal y las prácticas ilícitas. La preocupación es evitar que empresas establecidas en el extranjero o fuera del perímetro regulado operen en Brasil en condiciones más favorables que las exigidas a los participantes autorizados.
“Estamos buscando que haya igualdad y equilibrio en el mercado”, afirmó Paulino. Según él, la regulación busca crear un level playing field para todos los operadores y reducir el arbitraje regulatorio, incluso en casos de empresas que intenten simular actividades de proveedoras de servicios de activos virtuales sin autorización.
Este punto se conecta con una de las principales preocupaciones del sector: la actuación de actores extranjeros o estructuras de liquidez fuera de Brasil. Paulino reconoció que los proveedores de liquidez son hoy una de las discusiones más complejas de la regulación. Según él, la interpretación inicial del BC es que no existe una competencia clara para regular directamente a quienes operan por cuenta propia, pero la norma buscó atribuir responsabilidades a las proveedoras autorizadas en su relación con esos agentes.
Stablecoins, autocustodia y la regla de las 24 horas
El panel también abordó temas que generaron ruido durante el proceso regulatorio, como las stablecoins, la autocustodia y la regla de retención de 24 horas en determinadas operaciones. Paulino recordó que el debate sobre las stablecoins movilizó al mercado e incluso al Congreso, con proyectos que intentaban invalidar parte de la regulación en discusión. Para él, parte de la reacción se produjo durante la consulta pública, precisamente el momento en que las críticas y sugerencias podían usarse para reevaluar el texto.
Más adelante, reconoció que aún falta un “marco regulatorio específico” para las stablecoins, lo que podría resolver parte de las cuestiones que enfrenta el Banco Central. Mientras eso no ocurra, el regulador debe gestionar los efectos de estos activos dentro de las reglas actuales.
Sobre la regla de retención de 24 horas, Paulino dijo que, para instituciones con compliance riguroso y gestión de riesgo adecuada, la medida funciona como una salvaguarda adicional y da respaldo para que las empresas redoblen los cuidados en determinadas transacciones.
El representante del BC también señaló que el proceso regulatorio seguirá evolucionando. Según él, futuras normas podrían tratar puntos como la intermediación, la custodia y nuevas actividades específicas de las proveedoras de servicios de activos virtuales. Paulino afirmó que el regulador ya cuenta con estudios en ese sentido y volverá a dialogar con el mercado.
Al final, el mensaje fue que la regulación cripto en Brasil entró en una etapa más permanente. Tras la fase de adaptación, el mercado debe funcionar con participantes autorizados, mayor vigilancia sobre las relaciones con empresas no reguladas y límites más claros sobre qué actividades permite cada licencia. Para el sector, esto significa más previsibilidad, pero también más exigencias para operar en un entorno cada vez más próximo al sistema financiero tradicional.
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