Una familia que vive en Vern-sur-Seiche, una localidad de unos 8.000 habitantes al sur de Rennes, en el departamento de Ille-et-Vilaine, fue agredida y retenida brevemente el 22 de agosto de 2026 después de que un grupo de intrusos irrumpiera en su vivienda aislada creyendo que pertenecía a otra persona.
Según el fiscal de Rennes, Frédéric Teillet, que confirmó los hechos, los atacantes buscaban al verdadero propietario de la casa, presuntamente poseedor de criptoactivos, que estaba ausente en ese momento. Los ocupantes presentes en la vivienda fueron secuestrados y agredidos antes de que los intrusos se dieran cuenta de que se habían equivocado de objetivo. Una vez constatado el error, el grupo huyó sin encontrar al hombre que buscaba.
Los servicios de emergencia se hicieron cargo de las víctimas tras el ataque. Se ha abierto una investigación, asignada a la Section de recherches de Rennes, la unidad de investigación criminal de la gendarmería francesa, que trabaja para establecer cómo el grupo identificó la propiedad y qué ocurrió con el objetivo previsto.
Parte de una tendencia más amplia
El caso de Vern-sur-Seiche no es aislado. Según cifras de la Parquet national anticriminalité organisée, la fiscalía francesa especializada en crimen organizado, a fecha de 23 de abril de 2026 se habían registrado en Francia 135 secuestros o intentos de secuestro relacionados con activos digitales desde 2023, una cifra que subraya con qué frecuencia los poseedores de criptomonedas y sus hogares se han convertido en objetivo de bandas organizadas que buscan acceder a monederos o fondos.
Un incidente comparable tuvo lugar el 20 de abril en Ploudalmézeau, al norte de Brest, donde cinco miembros de una familia fueron secuestrados por atacantes que buscaban a un hombre activo en el mundo de las criptomonedas. Él también estaba ausente cuando el grupo llegó, aunque en ese caso se denunció el robo de un monedero digital antes de que los atacantes se marcharan.
En conjunto, los dos casos en Bretaña apuntan a un modus operandi recurrente: intrusos que atacan viviendas privadas vinculadas a personas presuntamente poseedoras de criptoactivos, a veces equivocándose de dirección o de familia en el proceso. Para los residentes de localidades por otro lado tranquilas como Vern-sur-Seiche y Ploudalmézeau, estos incidentes marcan una inquietante extensión de la delincuencia relacionada con las criptomonedas hacia entornos domésticos ordinarios, lejos de exchanges o plataformas de trading.
La Section de recherches de Rennes no ha dado más detalles sobre el número de personas implicadas en el ataque de Vern-sur-Seiche ni sobre su paradero. La investigación continúa.




